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¿Qué se ha de sentir cuando nos prometen algo que al final no acaba ocurriendo?

Esta misma pregunto se estarán haciendo los ciudadanos catalanes a favor de la independencia de Cataluña, los reconocidos independentistas

Cuando de pequeño te prometían algo, una recompensa, un regalo, un reconocimiento y, finalmente, no se te daba, te enfadabas, te enrabietabas incluso. No me puedo llegar a imaginar lo que pueden estar sintiendo los independentistas, aquellos que confiaron en sus representantes políticos para alcanzar su anhelada independencia, aquellos que se jugaron la cara -hablo literalmente- por votar, por el simple hecho de dejar una papeleta en una urna. 

Los políticos independentistas llevan años prometiendo un futuro soñado que está lejos de ir de la mano de España, elecciones tras elecciones ganando enteros en los governs de la Generalitat por defender la independencia de España, ya sea representada por el ala de izquierdas independentista o de derechas del mismo índole. 

El primero de Octubre se daba el paso más grande en la historia de Cataluña para esto, se votaba democráticamente por la Independencia y, un día mas tarde, con las lecturas que sacaron los mandatarios catalanes, se proclamaba unilateralmente la República de Cataluña pero, como sabemos, eso no llevó a buen puerto, resultando en detenciones de dirigentes de ERC y de politigos prófugos de la justicia. 6 años más tarde, esos mismo políticos que escaparon de la justicia y de las condenas que otros sí tuvieron, negocian su ansiada amnistía, es decir, lo que se conoce como borrón y cuenta nueva, gracias, por cierto, a la aritmética electoral. 

El partido del señor Puigdemont no negocia un nuevo referéndum para los catalanes, no negocia una independencia tantos años deseada, no; negocia limpiar su historial judicial. Qué curioso, el hombre que llevó a Cataluña a la mayor crisis democrática de su historia, pactando con el mismo que fue participe de la aplicación del 155, y todo, por sus intereses personales y el del resto de los responsables fugados. No me quiero imaginar tampoco la cara de Oriol Junqueras, tras haberse comido 3 años de cárcel. Como he dicho, no me lo puedo imaginar, no soy catalán y, mucho menos, quiero que estén fuera de España pero ya saben lo que dicen: segundas partes nunca fueron buenas. 

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